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Quiste de Baker

A continuación se describe de forma exhaustiva el quiste de Baker —también denominado quiste poplíteo—. Se explica qué es un quiste de Baker y qué causas influyen en su aparición. A continuación se describen los síntomas típicos del quiste de Baker. Además, se muestran las opciones disponibles para el tratamiento del quiste de Baker. Junto con los enfoques convencionales del tratamiento del quiste de Baker, también se explica cómo, mediante el modo de acción de kybun, puede lograrse una descarga funcional de la rodilla. Para finalizar, se presentan consejos de aplicación y ejercicios útiles para aliviar las molestias de forma específica y mejorar la capacidad de carga de la rodilla en la vida cotidiana.

 
 
 
 
 
Quiste de Baker
Autor: K. Zbinden

Definición

¿Qué es un quiste de Baker?

Un quiste de Baker es una protrusión llena de líquido en el hueco poplíteo, es decir, en la parte posterior de la rodilla. También se denomina quiste poplíteo. Simplificando, se trata de un quiste en la rodilla que se forma por un exceso de líquido articular. La articulación de la rodilla está rodeada por una cápsula articular que contiene líquido sinovial. Este líquido permite que la rodilla se mueva sin fricción. Sin embargo, si la rodilla se irrita o se sobrecarga, produce más líquido; coloquialmente se habla de “agua en la rodilla”. Cuando aumenta la presión dentro de la articulación, el líquido busca un espacio de escape.
Este espacio de escape se encuentra con frecuencia en el hueco poplíteo. Allí la cápsula articular se abomba hacia atrás y se forma un quiste en la rodilla: el quiste de Baker. Puede imaginarse como un pequeño globo lleno de líquido que se forma detrás de la rodilla.

Rodilla sana

Rodilla sana
  1. Rótula
  2. Fémur
  3. Cápsula articular con líquido sinovial
  4. Tibia

Rodilla con quiste de Baker

Rodilla con quiste de Baker
  1. Rótula
  2. Fémur
  3. Cápsula articular con líquido sinovial
  4. Tibia

Es importante saber que un quiste de Baker en la rodilla no es una enfermedad independiente. Casi siempre aparece como consecuencia de una alteración subyacente en la rodilla. La rodilla intenta, por así decirlo, reducir la presión aumentada en la articulación liberando líquido hacia el hueco poplíteo. Dependiendo del tamaño, un quiste de Baker en el hueco poplíteo puede pasar desapercibido durante mucho tiempo o, por el contrario, causar molestias. En raras ocasiones, el quiste de Baker puede romperse. En una rotura del quiste de Baker, el líquido se filtra al tejido circundante, lo que puede provocar hinchazón repentina y dolor en la parte inferior de la pierna. Esto también se denomina quiste de Baker reventado.

Causas de un quiste de Baker

La aparición de un quiste de Baker está estrechamente relacionada con cambios en la articulación de la rodilla. Un quiste de Baker suele ser consecuencia de un exceso de líquido sinovial que es empujado hacia el hueco poplíteo. Este líquido se produce con frecuencia por lesiones de menisco, daños del cartílago, artrosis de rodilla o procesos inflamatorios. También las microlesiones repetidas o la sobrecarga de la rodilla pueden favorecer la formación de un quiste de Baker en el hueco poplíteo.
Antiguamente, el aparato locomotor humano estaba mucho más exigido. Nuestros antepasados se movían mucho y de forma integral. En aquel entonces, el movimiento se realizaba descalzo sobre suelo natural. La calidad y la cantidad de movimiento daban lugar a una musculatura fuerte del pie y de la pierna, que estabilizaba la rodilla, distribuía el líquido sinovial de manera uniforme y descargaba la articulación. Hoy en día, la falta de movimiento, las largas horas sentado y los suelos duros y planos son la norma. Estos factores favorecen cargas incorrectas, sobrecargas y la acumulación de líquido articular, pudiendo formarse un quiste de Baker en la rodilla.

Falta de movimiento y estilo de vida sedentario

Debido al estilo de vida moderno, a menudo marcado por la falta de movimiento y una rutina diaria mayoritariamente sedentaria, la articulación de la rodilla se somete cada vez más a cargas incorrectas y a una infrautilización. Esta falta de movimiento natural puede favorecer la formación de un quiste de Baker o agravar los síntomas existentes. La musculatura alrededor de la rodilla se debilita, disminuye la circulación sanguínea y la mecánica articular puede desequilibrarse. Todos estos cambios desempeñan un papel central en la aparición y progresión de un quiste de Baker.

Falta de movimiento y estilo de vida sedentario

  • Musculatura debilitada y desequilibrios musculares

    Permanecer sentado durante mucho tiempo y la falta de movimiento llevan a un debilitamiento de la musculatura del muslo y de la parte inferior de la pierna, que normalmente estabiliza la articulación de la rodilla. Una musculatura débil no puede amortiguar adecuadamente las fuerzas al caminar y estar de pie, aumentando así la presión en la rodilla. Esto puede provocar que el líquido sinovial se acumule en el hueco poplíteo y se forme un quiste en la rodilla.

  • Mala postura y sobrecarga de la articulación de la rodilla

    Por falta de control muscular y debilidad pueden aparecer ligeras desviaciones del eje o desalineaciones de la rodilla. Esto genera una carga desigual de la articulación. Esta sobrecarga conduce a una mayor producción de líquido sinovial, que se acumula en el hueco poplíteo y agranda el quiste de Baker.

  • Circulación sanguínea restringida

    El cartílago y las estructuras articulares se nutren a través del líquido sinovial. La falta de movimiento reduce la circulación, lo que empeora el aporte de nutrientes y oxígeno al cartílago. Esto debilita el tejido y favorece la acumulación de líquido en el hueco poplíteo.

  • Deformidades del pie

    La debilidad muscular en el pie y en la parte inferior de la pierna puede causar pie plano, pie valgo o pie plano-valgo. Estas alteraciones cambian las líneas de carga en la rodilla y aumentan la presión en determinadas zonas. Con ello aumenta la probabilidad de que el líquido sinovial sea empujado hacia el hueco poplíteo y se forme un quiste de Baker en la pierna.

Pie planoPie plano
Pie cavoPie cavo
Pie splay (antepié ensanchado)Pie splay (antepié ensanchado)
Pie valgoPie valgo
  • Estructuras acortadas y tensas

    Las cargas unilaterales y la falta de movimiento provocan acortamiento de músculos y tendones alrededor de la articulación de la rodilla, lo que bloquea la libertad de movimiento de la rodilla y acerca la parte inferior de la pierna y el muslo entre sí. Estas tensiones aumentan la presión en la articulación de la rodilla, favoreciendo así la formación de un quiste de Baker.

  • Disfunción fascial

    Las fascias que envuelven músculos y tendones pierden elasticidad cuando falta movimiento. Las fascias adheridas y tensas generan tensión adicional en la rodilla, elevan la presión sobre la cápsula articular y pueden favorecer el quiste de Baker.

  • Rigidez articular

    Poco movimiento de la articulación de la rodilla puede llevar a una rigidez natural y reduce la distribución natural del líquido sinovial. Las articulaciones rígidas aumentan la presión e impiden que el líquido regrese regularmente a la articulación. Esto favorece la acumulación de líquido articular en el hueco poplíteo y apoya el crecimiento de un quiste de Baker.

Suelos duros y planos y calzado rígido y de soporte

Los suelos duros y planos y el calzado rígido y de soporte tienen un impacto considerable en la articulación de la rodilla y pueden favorecer la aparición o el empeoramiento de un quiste de Baker. La carga unilateral, la falta de amortiguación y la limitación de la libertad de movimiento de los pies se transmiten directamente a la rodilla. Esto puede sobrecargar los tendones de la rodilla, la cápsula articular y las bursas, y favorecer así la formación de un quiste en la rodilla. Los siguientes factores desempeñan un papel central en la aparición y el empeoramiento de un quiste de Baker:

Caminar sobre suelos duros

  • Menor amortiguación de impactos y mayor transmisión de fuerzas

    Caminar y estar de pie sobre suelos duros aumenta las fuerzas que actúan sobre la rodilla. Sin una amortiguación suficiente, la carga se transmite directamente a la articulación. Esta sobrecarga irrita la cápsula articular, aumenta la producción de líquido sinovial y favorece la formación de un quiste de Baker en la rodilla.

Ley de Newton

  1. Fuerza en newton
  2. Tiempo en segundos
  3. Caminar sobre suelo plano y duro con zapatos kybun
  4. Caminar sobre suelo plano y duro con otros zapatos
  • Función del pie restringida y debilitamiento muscular

    El calzado de soporte reduce la movilidad natural de los pies. Como consecuencia, músculos y tendones se activan menos, aunque normalmente estabilizan la rodilla. Una musculatura débil provoca picos de presión más altos en la rodilla, haciendo que el líquido sinovial se estanque más fácilmente en el hueco poplíteo.

  • Alteración del patrón de marcha y del gesto de rodadura

    El calzado rígido y los suelos duros impiden una rodadura natural del pie. Así, la rodilla no se mueve de manera uniforme, sino que recibe cargas puntuales. Debido a la rodadura limitada, ciertas estructuras se sobrecargan de forma permanente, mientras que otras se exigen poco y con el tiempo se deterioran. Este patrón de marcha y rodadura alterado provoca una sobrecarga local de la cápsula articular y puede favorecer la acumulación de líquido sinovial en el hueco poplíteo, pudiendo formarse un quiste en la rodilla.

Síntomas del quiste de Baker

Los síntomas de un quiste de Baker dependen a menudo de varios factores, como la percepción del dolor, el tamaño del quiste, la duración de las molestias, enfermedades de base de la rodilla y la constitución física. A menudo, por los síntomas característicos del quiste de Baker, se puede reconocer que existe un quiste en el hueco poplíteo. Para obtener un diagnóstico claro, debe consultarse a un médico o una médica. Con frecuencia se emplea ecografía o resonancia magnética, ya que solo estas exploraciones permiten visualizar con seguridad el quiste de Baker en la rodilla. A continuación se enumeran los síntomas más frecuentes de un quiste de Baker. Es importante mencionar que también pueden presentarse síntomas atípicos y que la lista no es exhaustiva.

  • Hinchazón en el hueco poplíteo: Un abultamiento claro en la parte posterior de la rodilla suele ser el primer signo visible de un quiste de Baker.
  • Dolor en el hueco poplíteo: Dolor sordo o tirante en el hueco poplíteo aparece a menudo al estirar o flexionar la rodilla.
  • Limitación del movimiento: La rodilla no puede estirarse o doblarse completamente, especialmente tras periodos prolongados de reposo o carga.
  • Sensación de tensión: Las personas afectadas describen una sensación de presión o tensión en el hueco poplíteo, que aumenta con la carga.
  • Sensación de calor o enrojecimiento: La piel sobre el quiste puede sentirse ligeramente más caliente o enrojecida, especialmente en procesos inflamatorios.
  • Hinchazón llena de líquido: Un quiste de Baker en la rodilla se siente blando o elástico, ya que está lleno de líquido sinovial.
  • Chasquidos o roce: Al mover la rodilla puede producirse un chasquido o roce audible si el quiste presiona estructuras cercanas.
  • Dolor irradiado: A veces el dolor se irradia a lo largo de la parte posterior de la pierna hasta la pantorrilla.
  • Estabilidad reducida: La rodilla puede sentirse inestable, especialmente al subir escaleras o levantarse de una silla.
  • Hinchazón en la parte inferior de la pierna: En quistes grandes, el líquido puede bajar hacia la parte inferior de la pierna, provocando hinchazón.
  • Sensación de “presión en la rodilla”: Los testimonios sobre quiste de Baker muestran que algunas personas sienten una tensión o presión persistente, que aumenta al estar sentado durante mucho tiempo.
  • Dolor de espalda o molestias de cadera: En raras ocasiones, las cargas compensatorias por el quiste de Baker pueden provocar molestias secundarias en la pierna o la espalda.
  • Cansancio o fatiga al caminar: La articulación de la rodilla se ve más exigida por el quiste, por lo que caminar se siente más esfuerzo.
  • Enrojecimiento y sobrecalentamiento tras la carga: Actividades deportivas o estar de pie durante mucho tiempo pueden intensificar los síntomas.
  • Inicio repentino de dolor por rotura del quiste de Baker: Si el quiste de Baker se ha roto, aparece un dolor agudo y punzante, a menudo acompañado de hinchazón en la parte inferior de la pierna y hematomas.
  • Sensación de movimiento de líquido: Algunas personas notan un “flujo” del líquido articular en el hueco poplíteo al moverse.

Nota:

Un quiste de Baker también puede ser asintomático, especialmente cuando es pequeño. En estos casos, el quiste suele pasar desapercibido hasta que se detecta en una exploración. Si aumenta el dolor, hay hinchazón intensa o una rotura repentina del quiste de Baker, debe buscarse ayuda médica de inmediato.

Terapia convencional: qué ayuda en el quiste de Baker

Para tratar un quiste de Baker existen distintos enfoques convencionales. El objetivo es reducir la hinchazón en el hueco poplíteo, el dolor y las limitaciones de movimiento, y evitar posibles complicaciones de un quiste de Baker roto. A continuación se presentan algunas opciones de tratamiento para un quiste en la rodilla. La lista no es exhaustiva. Con frecuencia se combinan varias medidas para aliviar los síntomas. Se recomienda una consulta médica para determinar la terapia adecuada del quiste de Baker.

  • Fisioterapia: Ejercicios específicos de movilidad y estiramiento mejoran la movilidad de la articulación de la rodilla, favorecen el drenaje del líquido sinovial y fortalecen la musculatura alrededor de la rodilla. Esto reduce la carga en el hueco poplíteo y alivia los síntomas del quiste de Baker.
  • Drenaje linfático manual: En un quiste de Baker, el drenaje linfático manual puede reducir la hinchazón del quiste en la rodilla, favorecer el drenaje del líquido articular y disminuir las molestias en el hueco poplíteo.
  • Aplicaciones de frío o calor: El frío reduce el dolor agudo y la inflamación, mientras que el calor mejora la circulación y relaja la musculatura.
  • Compresión / rodilleras: Las rodilleras o fundas elásticas de compresión estabilizan la rodilla, descargan el quiste de Baker y reducen la sensación de tensión en el hueco poplíteo.
  • Entrenamiento médico / MTT: Bajo supervisión se desarrollan fuerza, movilidad y estabilidad de la pierna. Una musculatura fuerte del muslo y de la pantorrilla sostiene la rodilla y puede prevenir la aparición de un quiste de Baker en problemas articulares.
  • Medicación analgésica y antiinflamatoria: Antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como ibuprofeno o diclofenaco pueden reducir la inflamación y el dolor en el hueco poplíteo. En molestias más intensas pueden utilizarse preparados de cortisona prescritos por el médico.
  • Punción del quiste de Baker: En quistes de Baker especialmente dolorosos o muy hinchados, el médico puede puncionar el quiste para extraer líquido articular y reducir la presión en el hueco poplíteo. En algunos casos puede inyectarse cortisona en la articulación para aliviar la inflamación.
  • Terapia ocupacional / reeducación postural: Los terapeutas ocupacionales pueden optimizar los movimientos cotidianos, evitar sobrecargas de la rodilla y así reducir los síntomas del quiste de Baker.
  • Ayudas ortopédicas: Plantillas o ajustes del calzado pueden corregir desalineaciones que sobrecargan la rodilla y aumentan el riesgo de síntomas.
  • Reducción de peso: El sobrepeso incrementa la carga sobre la articulación de la rodilla y puede empeorar el quiste de Baker. Una reducción de peso saludable descarga la articulación a largo plazo.
  • Reposo y pausas de movimiento dirigidas: Una descarga a corto plazo reduce el dolor y la hinchazón. Después, el movimiento debe aumentarse lentamente para favorecer la función articular.
  • Terapia del dolor / medidas físicas: En dolor agudo, pomadas antiinflamatorias, vendajes (taping) o terapia con ultrasonido pueden aliviar las molestias.
  • Intervenciones quirúrgicas: Si las medidas conservadoras no surten efecto o el quiste de Baker vuelve a hincharse de forma repetida, puede ser necesario extirparlo quirúrgicamente. El objetivo es reducir completamente el quiste y restaurar la movilidad.
  • Control regular: En quistes de Baker conocidos, la hinchazón y los síntomas deben revisarse regularmente por un médico para detectar precozmente complicaciones como la rotura.
  • Información y prevención: Las personas afectadas aprenden qué movimientos cargan menos la rodilla y cómo prevenir la aparición de nuevos quistes de Baker.

Muchas de las medidas convencionales tratan principalmente los síntomas del quiste de Baker. La causa del quiste de Baker, como inflamaciones articulares o lesiones meniscales, debe aclararse adicionalmente con un profesional médico para evitar molestias a largo plazo. El modo de acción de kybun ofrece una posibilidad complementaria para descargar y estabilizar las articulaciones de la rodilla, y apoyar activamente la musculatura.

Modo de acción de kybun: qué ayuda en el quiste de Baker

Los productos kybun buscan reducir las consecuencias perjudiciales para la salud de los suelos duros y planos y del calzado rígido y de soporte, así como abordar activamente la falta de movimiento y el estilo de vida sedentario. Gracias a la propiedad elástico-resorte de los productos kybun, el aparato locomotor se descarga por un lado y se activa por el otro.
La descarga puede ayudar, como primer paso, a reducir el dolor y la sensación de presión en el hueco poplíteo, como ocurre con frecuencia en el quiste de Baker. Mediante la activación se pretende abordar las causas subyacentes de un quiste de Baker —como cargas incorrectas de la articulación de la rodilla, desequilibrios musculares y movilidad limitada— para que las molestias disminuyan a largo plazo. Por ello, los productos kybun son adecuados en caso de quiste de Baker, ya que pueden apoyar el tratamiento mediante los siguientes mecanismos de acción:

  • Activación muscular y estabilización de la articulación de la rodilla

    Al caminar con zapatos kybun, los talones pueden hundirse profundamente en el material elástico-resorte gracias a la capacidad de compresión de las suelas. Así, la carga se construye de forma lenta y controlada. Este retraso temporal da a la musculatura la oportunidad de tensarse a tiempo y estabilizar activamente la articulación de la rodilla.
    Una musculatura de la pierna bien activada y fuerte reduce los movimientos incontrolados en la rodilla, que pueden conducir a una mayor producción de líquido sinovial, un factor central en la aparición de un quiste de Baker en el hueco poplíteo. Una guía estable de la articulación de la rodilla descarga indirectamente el hueco poplíteo y puede reducir la presión sobre un quiste existente.

  1. Calzado convencional (izquierda): reacción tardía e incontrolada de la musculatura impide la estabilización de la rodilla.
  2. Zapatos kybun (derecha): la musculatura activada conduce a la estabilización de la rodilla.
  • Reducción de la transmisión de fuerzas de suelos duros y planos mediante efecto amortiguador

    Al apoyar el talón en suelos duros y planos, el material elástico-resorte de kybun se comprime. Similar a un airbag en el automóvil, la propiedad amortiguadora de la suela kybun reduce claramente la fuerza aplicada. Esto disminuye la carga mecánica en la articulación de la rodilla, lo que puede reducir el estado de irritación. Menos irritación suele significar también menor formación de exceso de líquido sinovial, un aspecto importante para descargar un quiste de Baker.

Ley de Newton

  1. Transmisión de fuerza 1 al apoyar el talón con calzado convencional
  2. Transmisión de fuerza 2 al apoyar el talón con zapatos kybun
  3. Fuerza en newton
  4. Tiempo en segundos
  5. Caminar sobre suelo plano y duro con zapatos kybun
  6. Caminar sobre suelo plano y duro con otros zapatos
  • Activación y fortalecimiento muscular gracias a la propiedad elástico-resorte

    Estar de pie y caminar sobre el soporte elástico-resorte kybun desafía el equilibrio y activa continuamente la musculatura profunda estabilizadora. Esta musculatura desempeña un papel decisivo en la guía y seguridad de la articulación de la rodilla. Al mejorar el control muscular, la rodilla no se “guía” pasivamente, sino que se estabiliza de manera activa. Esto puede reducir cargas incorrectas que, de otro modo, llevarían a sobrecargar las estructuras articulares e irritar la cápsula articular. Procesos que pueden favorecer la aparición o progresión de un quiste en la rodilla.

Equilibrio y EMG

La capacidad de equilibrio se midió con una plataforma de fuerza mediante el movimiento del centro de gravedad hacia delante y hacia atrás (ant-post) y lateralmente (med-lat) al estar de pie. Paralelamente, una electromiografía (EMG) registró la actividad muscular.

Con calzado convencional

  1. Actividad muscular reducida
  2. Rango de movimiento reducido del centro de gravedad

Con zapatos kybun

  1. Mayor actividad muscular
  2. Mayor rango de movimiento del centro de gravedad
  • Rodadura natural del pie y mejor movilidad de la rodilla gracias al efecto rebote

    Gracias a la suela kybun elástico-resorte con efecto rebote, el pie se apoya de forma controlada tras el contacto del talón, ya que la musculatura del pie puede estabilizarlo. Se reduce de forma notable el “desplome” incontrolado del pie, que de otro modo provoca cargas bruscas en la rodilla. La energía almacenada en la suela se utiliza para el avance, generando una rodadura activa y suave.
    Esta rodadura natural mueve la articulación de la rodilla de manera más uniforme y con mayor amplitud. Un movimiento uniforme puede regular la presión intraarticular y reducir así la acumulación de líquido sinovial. Esto influye positivamente en la tensión y sensación de presión en el hueco poplíteo en caso de quiste de Baker.

Rodadura natural del pie

  • Mejora de la circulación por mayor actividad de movimiento

    Una buena circulación es clave para eliminar sustancias proinflamatorias y el exceso de líquido sinovial. Por su propiedad activadora, los productos kybun fomentan el movimiento diario y aumentan la activación muscular alrededor de la articulación de la rodilla. La mejora resultante de la circulación favorece el metabolismo en la articulación y en el hueco poplíteo. Esto puede ayudar a reducir la hinchazón y promover la regeneración de las estructuras irritadas en caso de quiste de Baker.

  • Fomento del movimiento y reducción del tiempo sentado

    Los productos kybun elástico-resorte aumentan el placer de moverse, ya que descargan la articulación de la rodilla al caminar y estar de pie. Al mismo tiempo se reduce el tiempo sentado, que a menudo provoca una menor circulación y rigidez articular. Más movimiento en el día a día apoya la función articular natural, mejora la movilidad y puede reducir la acumulación de presión en la articulación y en el hueco poplíteo, un punto clave para la descarga a largo plazo de un quiste de Baker.

  • Cuidado y protección de las fascias

    Las fascias alrededor de la rodilla y del hueco poplíteo desempeñan un papel importante en la distribución de presiones y la guía del movimiento. Cargas monótonas y falta de movimiento pueden endurecer o adherir estas estructuras. La secuencia natural del movimiento con productos kybun favorece la elasticidad de las fascias, mejora el deslizamiento entre capas de tejido y puede reducir tensiones en el hueco poplíteo. Esto descarga la región donde se forma el quiste de Baker.

  • Distribución optimizada de la presión

    El material elástico-resorte distribuye la carga al caminar y estar de pie por toda la planta del pie. Esta distribución optimizada reduce picos de presión puntuales que, de lo contrario, se transmitirían por el eje de la pierna hasta la rodilla. Una carga más uniforme de la articulación puede disminuir la irritación de la cápsula articular y, con ello, reducir indirectamente la presión y la tensión en el hueco poplíteo en caso de quiste de Baker.

con kybun

sin kybun

Áreas azules/verdes: Carga de presión baja. Las plantas de los pies están protegidas y sometidas a menos presión.
Áreas amarillas: Carga de presión media. Para evitar callosidades y puntos de presión, asegúrese de aliviar la presión.
Áreas rojas: Presión excesiva. Conduce inevitablemente a reacciones de tensión crónica durante períodos prolongados.

Consejos de aplicación en caso de quiste de Baker

Antes de usar los zapatos kybun por primera vez, conviene tener en cuenta algunos consejos de aplicación. El uso correcto puede ayudar a aliviar la hinchazón y el dolor en el hueco poplíteo en caso de quiste de Baker. Además, trate el quiste de Baker con terapias y ejercicios específicos, que se explican en la siguiente sección.

  • Al principio, use los zapatos kybun solo tanto tiempo como su cuerpo lo permita. Especialmente con un quiste en la rodilla, al inicio puede aparecer una sensación de tensión o una ligera fatiga. Haga pausas conscientes si aparece dolor de rodilla, presión en el hueco poplíteo o aumento de la hinchazón. El tratamiento del quiste de Baker requiere tiempo, ya que la musculatura, las fascias y el líquido sinovial deben adaptarse gradualmente. Pueden ocurrir reacciones iniciales, que por lo general son temporales.
  • Apoye el talón de forma lenta y controlada sobre el material elástico-resorte. Presione el talón de manera consciente y suave en la suela kybun para reducir la carga sobre la articulación de la rodilla y el hueco poplíteo. El objetivo es encontrar un punto de carga en el que el dolor de rodilla o la sensación de tensión del quiste de Baker disminuyan o no aparezcan. Evite movimientos bruscos y un apoyo duro del talón, ya que esto puede aumentar la presión en la rodilla.
  • Al inicio camine con pasos pequeños y controlados. Mantenga los pasos más bien cortos y reduzca al principio la rodadura marcada sobre el antepié. Así se dosifica el movimiento en la rodilla y se limita la presión sobre el quiste de Baker en el hueco poplíteo. Con el tiempo, puede aumentar gradualmente la amplitud de movimiento, siempre que la hinchazón y las molestias lo permitan.
  • Priorice un movimiento regular y suave en lugar de la inmovilización prolongada. Fases cortas de caminar y estar de pie en el día a día favorecen la circulación y ayudan a eliminar el exceso de líquido sinovial (agua en la rodilla). Esto puede contribuir a desinflamar el quiste de Baker. No obstante, evite estar de pie mucho tiempo sin moverse, así como cambios bruscos de carga.
  • Complementa el uso con ejercicios específicos. Ejercicios sencillos y suaves pueden potenciar el efecto de los productos kybun e influir positivamente en las causas del quiste de Baker.
kybun benefits

Para principiantes de kybun

Al usar zapatos kybun, la marcha cambia de cuidadosa a natural. En el 90% de los casos esto ocurre sin problemas.

¿Qué hacer en caso de quiste de Baker? Ejercicios útiles

Para aumentar la eficacia de los zapatos kybun o de la esterilla kybun, recomendamos realizar los siguientes ejercicios para desinflamar el quiste de Baker y reducir la reaparición. La selección de ejercicios no es exhaustiva y puede complementarse con otras terapias para el tratamiento del quiste de Baker. En general, para todos los ejercicios se aplica que el dolor o la hinchazón alrededor de la rodilla y en el hueco poplíteo no deben aumentar. Si alguno de los ejercicios empeora las molestias, debe interrumpirse. En cambio, son deseables estiramientos o movimientos suaves y agradables.

Los ejercicios se dividen en las siguientes áreas: “Caminar correctamente con zapatos kybun”, “Entrenamiento de longitud muscular”, “Entrenamiento fascial” y “Fortalecimiento”. Idealmente, las distintas áreas se utilizan como terapia complementaria del quiste de Baker para favorecer la movilidad, la circulación y el fortalecimiento de la articulación de la rodilla.

Caminar correctamente con zapatos kybun en caso de quiste de Baker

La calidad de cada paso es decisiva en el tratamiento del quiste de Baker para reducir la presión en la articulación de la rodilla y en el hueco poplíteo. El objetivo es minimizar la formación de exceso de líquido sinovial, favorecer la circulación y activar suavemente las estructuras circundantes. Los zapatos kybun ofrecen un apoyo ideal para ello.

Contacto controlado del talón
Contacto controlado del talón
  • Presionar el talón de forma lenta y controlada en el material elástico-resorte para reducir la presión sobre la articulación de la rodilla y el quiste de Baker en el hueco poplíteo.
  • Cuidar una alineación estable del pie para que no se incline ni hacia dentro ni hacia fuera. Esto logra una carga uniforme de la articulación de la rodilla.
  • Apoyar mediopié y antepié de forma suave y controlada para evitar picos de carga bruscos en la rodilla.
  • Pasos lentos y conscientes favorecen la activación de la musculatura estabilizadora articular sin irritar adicionalmente el quiste en la rodilla.
Rodadura controlada
Rodadura controlada
  • Rodadura suave sobre el antepié, sin impulsarse activamente y con fuerza con los dedos.
  • Cuanto más marcada sea la rodadura, mayor será la presión en la articulación de la rodilla y en el hueco poplíteo. En caso de hinchazón existente, la amplitud de movimiento debe mantenerse moderada.
  • Explorar la amplitud de movimiento sin dolor de los pies e incrementarla lentamente, siempre que no aumenten la presión o la sensación de tensión.

Entrenamiento de longitud muscular

Los músculos acortados y tensos alrededor de la rodilla, el muslo y la pantorrilla pueden aumentar la presión en la articulación de la rodilla y favorecer así las causas de un quiste de Baker. Un entrenamiento regular de longitud muscular ayuda a reducir tensiones y a mejorar el drenaje de líquido desde el hueco poplíteo.

Musculatura de la pantorrilla
Musculatura de la pantorrilla
  • Posición inicial en zancada.
  • El pie posterior está en posición neutra (sin rotación externa ni interna).
  • El talón posterior está en contacto con el suelo y no debe levantarse.
  • Flexionar lentamente la rodilla delantera hacia delante hasta notar un tirón en la pantorrilla.
  • 3 x 30 segundos por lado.
  • Realizar 1–2 veces al día.
Pantorrilla y musculatura posterior del muslo
Pantorrilla y musculatura posterior del muslo
  • Posición inicial en cuadrupedia.
  • Estirar lentamente los glúteos hacia arriba.
  • Dejar que los talones desciendan suavemente hacia el suelo, sin rebotar.
  • Sentir el estiramiento en la pantorrilla, el hueco poplíteo y la parte posterior del muslo, sin provocar dolor en el hueco poplíteo.
  • Mantener 3 x 30 segundos.
  • Realizar 1–2 veces al día.

Rodillo de fascia

El entrenamiento fascial ayuda en el tratamiento del quiste de Baker, ya que las fascias adheridas o tensas pueden aumentar la presión en la articulación de la rodilla y dificultar el drenaje del líquido sinovial. El objetivo es mejorar la circulación del tejido y la capacidad de deslizamiento.

Musculatura anterior del muslo
Musculatura anterior del muslo
  • Posición inicial boca abajo.
  • Colocar un rodillo grande bajo el muslo de la pierna estirada. La otra pierna se apoya flexionada para controlar el movimiento.
  • Rodar activamente la parte anterior del muslo desde la cadera hasta por encima de la articulación de la rodilla.
  • Realizar los ejercicios de forma lenta y controlada. Ajustar la presión a la sensación personal, pero llegar hasta un umbral de dolor tolerable.
  • Rodar más intensamente adherencias puntuales o mantener la posición sobre ese punto.
  • 3 minutos por lado.
  • Realizar 1–2 veces al día.
Musculatura de la pantorrilla
Musculatura de la pantorrilla
  • Una pierna flexionada y la otra sobre el rodillo de fascia. Aumentar la presión colocando ambas piernas sobre el rodillo. Aumentar aún más colocando una pierna sobre la otra.
  • Si aparece dolor en la muñeca, el ejercicio puede realizarse también apoyándose en los antebrazos.
  • Rodar activamente la pantorrilla desde encima del talón hasta justo por debajo del hueco poplíteo.
  • Realizar los ejercicios de forma lenta y controlada.
  • Ajustar la presión a la sensación personal, pero llegar hasta un umbral de dolor tolerable.
  • Rodar más intensamente adherencias puntuales o mantener la posición sobre ese punto.
  • Al menos 3 minutos por lado.
  • Realizar 1–2 veces al día.

Fortalecimiento

Un fortalecimiento específico descarga la articulación de la rodilla, mejora su guía y puede reducir así la presión sobre el quiste en la rodilla. Los ejercicios deben realizarse sin dolor y de forma controlada.

Sentadillas
Sentadillas
  • Posición inicial: de pie, pies algo más separados que el ancho de caderas y ligeramente rotados hacia fuera.
  • Bajar a la sentadilla de forma lenta y controlada. Solo tan profundo como lo permita el quiste de Baker en el hueco poplíteo. Llevar los glúteos hacia atrás y desplazar el peso hacia los talones.
  • Asegurarse de que la fuerza proviene de los glúteos. Estabilizar las rodillas para que no se colapsen ni hacia dentro ni hacia fuera.
  • Incorporarse de nuevo lentamente y de forma controlada.
  • En caso de problemas de equilibrio, puede sujetarse con las manos a un objeto estable.
  • 3 series de 8–12 repeticiones.
  • Realizar 2–3 veces por semana.
Elevación de talones sobre la esterilla kybun
Elevación de talones sobre la esterilla kybun
  • Posición inicial: de pie con pies al ancho de caderas.
  • Elevar ambos talones lentamente y de forma controlada. Mantener la posición un breve instante en el punto más alto. Bajar los talones de nuevo lentamente y de forma controlada.
  • 3 series de 8–12 repeticiones.
  • Realizar 2–3 veces por semana.
Ejercicios especiales

Ejercicios especializados

Para información sobre ejercicios especializados en el zapato kybun y los ejercicios básicos en la colchoneta kybun.

Sobre el autor

Kevin Zbinden es director del equipo médico de kybun Joya, tiene un máster en Ciencias del Deporte por la ETH de Zúrich y es propietario del centro de entrenamiento saludable vitalwerk.
Autor